Cómo distorsionar la cotidianidad *

Los beneficios de viajar utilizando el transporte público son realmente gratificantes y sobre todo "palpables".
Horarios estipulados.
Por un costo mínimo se recorre toda la ciudad de manera coordinada y sin interrupciones.
Ambientes climatizados, asientos confortables, higiene por doquier.
Seguridad privada y en su defecto el mismo Estado delega personal de las fuerzas para que realicen "adicionales" lo que beneficia a los mismos trabajadores del cuidado ciudadano para que puedan obtener un "premio" por su servicio.
Viajar en tren, subte, o en colectivo en Buenos Aires fomenta el contacto interpersonal de manera profunda. En tiempos donde las tecnologías no permiten el contacto cara a cara, el poder acceder a un vagón posibilita ese encuentro único y "contenedor".
No me digan que no es excelente y uno no se siente bien. Hay que agradecer a los representantes gremiales y empresas privadas que colaboran con el usuario promoviendo en nosotros actitudes imperceptibles pero concretas como por ejemplo la solidaridad: cada vez que viajamos se nos desarrolla el espíritu generoso con los mal llamados "dueños de lo ajeno".
Mientras que en otros lugares del mundo la experiencia es religiosa, entre nosotros no hay amuletos ni creencias que logren aplacar la sensación de bronca e injusticia que provoca acceder y pagar por el maltrato.

*NdA: vale aclarar que estoy intentando escribir un post iluso, hace tiempo que no fomento el sarcasmo y la veta de promoción mentirosa.
No existe animosidad de exacerbar el ánimo de los lectores pero creo que comenzaré a modificar el reclamo y enojo canalizándolo de manera ridícula y de un positivismo exagerado. Confío que algo un día puede cambiar, por lo menos asumir mi responsabilidad como ciudadana.

**Fotografías: Juan Vargas de la agencia NA.
Y una selección de las mejores fotos de octubre y noviembre x 20minutos.

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1 se animaron :

Ricardo M. dijo...

Por acá sufrimos de un mal muy parecido